19 de noviembre de 2008


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Letra Lily Marlene (Himno preferido General Pinochet) versión Armada de Chile:



LILLI MARLEN.

Autor Música: NORBERT SCHULTZE

Autor Letra : HANS LEIP.

Cuando al embarcarme yo me despedí,
junto a tu ventana te cantaba así,
allá en la ausencia aumentaré
Mi amor por ti
bella mujer
por ti, Lilly Marlén
por ti, Lilly Marlén.

En el puerto quedas solita ni amor,
pero yo te dejo con mi corazón,
a la vuelta te hallaré
en tu balcón,
a ti mujer,
a ti, Lilly Marlén
a ti, Lilly Marlén.

Al zarpar mi buque rumbo hacia alta mar
a tu pañuelito yo lo vi flamear,
y con el alma contesté
a tu señal
muchacha fiel,
adiós Lilly Marlén.
adiós Lilly Marlén.

Hoy que ya estoy lejos,
lejos de tu hogar
una carta tuya
pronto ha de llegar,
es el consuelo que tendré
para esperar
te vuelva a ver,
mi amor Lilly Marlén
mi amor Lilly Marlén.
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LEYENDAS > LA VERDADERA HISTORIA DE “LILI MARLEEN”
Canción para mi muerte

Los Afrikan Corps se enfrentaron a Goebbels con tal de seguir escuchándola. En el frente ruso se cantaba a ambos lados de Stalingrado. Los soldados japoneses la cantaban en el frente del Pacífico. Y los aliados la tarareaban cuando entraron a liberar París. Cómo fue que “Lili Marleen” se transformó en la canción favorita de todos los bandos durante la Segunda Guerra Mundial.

“Solamente una batalla perdida puede ser la mitad de triste que una batalla ganada”, supo escribir en 1815 el Duque de Wellington, vencedor de Napoleón en Waterloo. Él, Wellington, no sabía que, acaso, más triste aun iba a ser una canción símbolo de la guerra, de la esperanza de salir con vida de la próxima batalla, de la certeza sobre una mujer que espera bajo un farol, frente al cuartel, a pesar de la altísima chance de no regresar nunca jamás.

¿Cómo pudo aquella canción, en medio de la peor guerra que acometió la humanidad, ser la idealización de los soldados de todos los ejércitos de la contienda? ¿Cómo pudo cuadrarle a un soldado alemán, a un oficial inglés, a un cabo norteamericano o a un capitán-samurai japonés, por igual? ¿Qué fue lo que movió la fibra más íntima de aquel combatiente italiano, del teniente francés, o del partisano yugoslavo? ¿Y del coronel ruso que, tras las ruinas de Stalingrado, esperaba, escuchando con lágrimas en los ojos aquella canción, asesinar al invasor alemán que, oyendo la misma canción, apretaba la mano helada sobre la Luger que utilizaría sin dudar para aniquilar al eslavo?

Lili Marleen, en alemán, o Lili Marlene en inglés, o Lily Marléne en francés. La canción, escrita por Hans Leip, compuesta por Norbert Schultze y angelicalmente cantada por Lale Andersen, fue la alquimia que produjo tal prodigio, una canción que barrió las fronteras y las trincheras, que apretujó el corazón de los soldados que, quizás, minutos después de escucharla, se mataron entre ellos.

Lili, Lili. “Vor der Kaserne/ Vor dem groBen Tor...”, escuchaban los alemanes; “Dame una rosa y estréchala sobre mi corazón”, cantaban los italianos; los franceses recordaban “Delante del cuartel, cuando el día se va...”; y los japoneses, heroicos y suicidas, “Por ti quiero luchar, morir, resucitar...”. Para los ingleses, nostálgicos de la lluvia y el verde de su isla, sonaba como “...was there that yor whispered tenderly, that you loved me, you’d always be... my own Lili Marlene”. Y así en 27 idiomas, en todos los frentes, en todo el mundo en guerra, entre los escombros, con los cuerpos a medio enfriar de los muertos alrededor, con las llamas enrojeciendo el contorno gris de las ciudades bombardeadas, entre los llantos y los gemidos de dolor, por sobre todo, cuando la voz mágica y melancólica de Lale Andersen –o su intérprete en el idioma escogido, que bien podría ser Marlene Dietrich, o Greta Garbo, o Bing Crosby o...– se erguía, cuentan, todo se detenía, la matanza, el gemido, el llanto, el dolor. Y la nostalgia lo abarcaba todo, los ojos se fijaban en la nada y cada uno entraba al mundo “Vor der Kaserne/ Vor dem groBen Tor...”, esa chica esperando frente al cuartel, bajo el farol, a que regrese su amado, ese amado que trasladado al frente la recuerda a ella, parada frente al cuartel, bajo el farol. ¡Ay, mi alma!

Una canción de amor, simple, con los acordes ajustados, suave, tierna. Lili Marleen.

La traducción castellana del ensueño dice, más o menos, lo siguiente:

Bajo la linterna,
frente a mi cuartel
sé que tú me esperas,
mi dulce amado bien...
Y tu corazón al susurrar
bajo el farol, latiendo está...
Lili, mi luz de fe.
Eres tú, Lili Marlene

Cuando llega un parte
y debo marchar,
sin saber querida
si podré regresar...
Y sé que me esperas siempre fiel,
bajo el farol, frente al cuartel...
Lili, mi luz de fe.
Eres tú, Lili Marlene.

Si en el frente me hallo
lejos ¡ay! de ti,
oigo que tus pasos
se acercan junto a mí...
Y sé que allá me esperas tú
junto al farol, plena de luz.
Lili... mi dulce bien.
Eres tú, Lili Marlene.
Un trio desparejo

Cuando en 1939 Norbert Schultze y Hans Leip compusieron esta triste canción, jamás imaginaron que les salvaría la vida, el nombre, acaso el honor, después de la peor masacre que el hombre acometió contra el hombre en lo que va de la historia de la humanidad. Menos aun si ubicamos que ellos, ambos, estaban en el bando de los malos. La canción era pequeña, menor, y llegó a manos de una cantante con aspiraciones, módicas por cierto, llamada Liselotte Helene Berta Bunnenberg, cuyo nombre artístico en la Berlín de pre guerra era Lale Andersen.

Norbert Schultze era un compositor del régimen. Un vivillo apolítico que terminó siendo funcional al régimen nazi. Schultze se afilió tempranamente al Partido Nazi porque “todos lo hacían” y eso le permitía “trabajar sin contratiempos”, según él mismo relataría tiempo después de terminada la guerra. Su aparente inocencia no era lo mismo vista desde el otro lado del escritorio de la Oficina de Propaganda: Schultze fue encomendado con varios pedidos para el régimen, que cumplió sin culpa y con efectividad alemana, a los efectos de halagar al nuevo orden y a la revolución nacional. Así compuso la música de la película Feuertaufe, sobre la invasión nazi de Polonia; la banda sonora del film Bomben auf England, sobre la batalla de Inglaterra; a petición del “Zorro del Desierto”, el general Erwin von Rommel –lubricada con el envío de café y licores hechos por el mariscal– compuso la marcha “Panzer rollen Afrika”; y con motivo de la proclamación hecha por el ministro de Propaganda del Reich, Alfred Goebbels, de la guerra total, compuso “¡Führer befieh!” (“Manda el Führer”). En total, Schultze entregó una producción de 25 canciones patrióticas a sus mecenas, sin sentir el menor remordimiento.

A cambio, y antes de prodigarle tal producción a la “Nueva Alemania”, el presidente de la Cámara Musical del Reich, el profesor director de orquesta Peter Raabe, incorporó a su colega en la lista de “artistas creadores” que debían estar exentos del servicio militar que, como ya sabemos, conllevaba ciertos riesgos en la época.

En 1967 declaró a Derek Jewell del New York Times: “No puedo arrepentirme de haber escrito todas esas melodías. Eran exigencia de la época, no mía. Otros disparaban, yo escribía canciones”. Y en la película Den Teufel an Hintern geküsst (“Le besaste el culo al diablo”) de Arpad Bondy y Margit Knapp, donde el compositor de “Lili Marleen” cuenta su vida, explica que él es “alguien promedio, un músico de consumo” y cuenta sin culpa alguna que “mi éxito se lo debo a que los compositores judíos perdieran su trabajo y a mi apellido ario”.

Lejos de ser un nazi convencido al estilo de Leni Riefenstahl, ni del escultor Arno Breker, y más lejano aun que el compositor Carl Orff, cuyo más promisorio (y oculto) producto de su militancia nazi fue la excelsa y archifamosa “Carmina Burana” (compuesta originariamente para acompañar las evoluciones de los gimnastas arios en las Olimpíadas del ‘36, según recuerda con tino Diego Fischerman), Schultze podría haber servido a cualquier régimen que se lo pidiera, sea el nazismo, el stalinismo o, quizás, la dictadura militar argentina.

Distinta fue la suerte de Hans Leip, autor de la letra de “Lili” (esa que fue cambiada, bastardeada, amada, idolatrada, llorada por millones de hombres en armas, al mismo tiempo, en distintos frentes, en la misma guerra). Cuando caía el régimen, Leip huyó de una Alemania a punto de fenecer, sitiada, hambrienta, que se defendía con un ejército acabado y “engrosado” con púberes y ancianos. París (liberado) fue su destino.

Las tropas norteamericanas, al mando del general del ejército de ocupación aliado, Dwight Eisenhower (posteriormente presidente de los Estados Unidos), ingresaron a París marchando y canturreando “Lili Marlene”, en 1944. Durante la inspección a la División Regenbogen, en Tirol, Eisenhower supo que Leip se encontraba allí. Y quiso conocerlo. Cuenta la leyenda que el general pidió a su ayudante que le llevase a ese hombre. “Son las 10, general, hora en que suele irse a la cama”, informó el asistente sobre las costumbres de Leip. Eisenhower le respondió: “No lo molestemos entonces, es el único alemán que durante la guerra alegró al mundo entero”.
Garganta con arena

Lale Andersen era una cantante más en la Berlín del ascenso nazi. Artista del común, al fin, Lale lejos estaba del régimen. Quería sobrevivir y veía que la faena era cada vez más difícil. Adolf Hitler concretaba el “anschluss” de Austria, invadía Checoslovaquia, atravesaba la frontera polaca. La guerra se desató y Hitler vencía cada obstáculo, cada ejército, toda resistencia, con su maquinaria de guerra, la más efectiva de la época. Para 1940, Hitler había ganado la guerra en Europa: poseía todo territorio desde Francia hasta Rusia. Gran Bretaña resistía una incesante blitz de bombas, Von Ribentropp había firmado un pacto de no agresión con Molotov, canciller soviético, y las tropas de la Wermacht se apostaban en las fronteras rusas; Rommel hacía añicos a los ejércitos aliados en Africa. Un infierno.

Lale Andersen cantaba, por entonces, canciones marineras de Bremerhaven, su tierra natal. Cuando Schultze le pidió, en 1940, que incluyera “Lili Marleen” en su repertorio, Lale rechazó la oferta argumentando que tenía una canción muy parecida, cuya letra pertenecía, igual que la de “Lili”, a Hanz Leip. La canción de marras estaba dedicada también a un soldado de guardia en el frente.

Schultze fue lo suficientemente insistente. Lale dio su brazo a torcer y grabaron la primera versión de “Lili Marleen”. La aceptación fue inmediata, pero el éxito fue efímero como la vida de un lirio: fue desvaneciéndose de a poco. El tiro del final lo dio el Ministerio de Propaganda, que exigía toques más marciales en las canciones de la época, una época de guerra.

Un año después, en 1941, radio Belgrado, que transmitía para las tropas alemanas que combatían en Africa, solicitó a radio Viena material para emitir a la soldadesca del Reich allende el Mediterráneo, el Afrika Corps. Un suboficial de radio Belgrado seleccionó con el encargado del archivo una serie de discos que tenían un aviso de advertencia: “Pasados de moda”. Radio Belgrado, en tiempos de vacas flacas, como suelen ser las guerras, emitió varias veces la canción de Leip/Schultze, cantada por Andersen. Ello ocurrió a partir del 18 de agosto de 1941. Hasta que intervino desde Berlín el mismo ministro de Propaganda, algo así como el diablo mismo. Cuentan que Alfred Goebbels había roto con sus propias manos una de las dos grabaciones originales de “Lili Marleen”, por considerarla nociva. Para el ministro de Hitler, “Lili Marleen” ablandaba el corazón de los soldados, desmoralizaba la tropa, la humanizaba demasiado. El hombre(cito) ordenó dejar de pasar el disco. La respuesta fue abrumadora. Los soldados del Afrika Corps comenzaron a escribir a radio Belgrado por “Lili Marleen”. A ella o a Lale Andersen, en Berlín. El Golem comenzó a cobrar vida. “Lili Marleen” era la canción que cada soldado alemán pedía escuchar antes de lanzarse a la batalla, de la cual, acaso, nunca regresaría. Goebbels debió acceder, muy a su pesar.

Todas las radios de Alemania debieron reproducir lo que Belgrado hacía. “Lili Marleen” se transformó en el himno de las mesnadas del Reich, de cada soldado, que imaginó a su amada frente al cuartel, bajo el farol.

En el frente, los soldados escuchan lo que anda en el aire, no importa quién lo emita. Así, las tropas británicas conocieron a Lili Marleen, en alemán, a través de la dulce voz, algo ronca, de Lale Andersen. Radio Belgrado la transmitía unas 15 veces por día. Cada vez que sonaba, cuenta la leyenda, todo se paraba, incluso la guerra.

Lale Andersen pasó de cantar, sin demasiada gloria, en los casinos de oficiales y bares de Berlín, al Walhala, mal que le pesara a Goebbels. Pero el ministro de Propaganda no se caracterizaba por aceptar sus derrotas ni por dejar las cosas al azar: Andersen se había transformado en una celebridad con ascendente en las masas, por lo tanto, en un potencial problema político. Goebbels ordenó a la Gestapo –la siniestra policía política del Reich– que vigile a la flamante estrella nacional.

Lale ganaba dinero, tenía un pasar esplendoroso, en una jaula de oro. La Gestapo y Goebbels hacían sentir su aliento y, entonces, la cantante comenzó a evaluar la idea de huir de una Alemania cada vez más asfixiante, aun hasta para los arios apolíticos.

En una gira que hizo por Italia para cantar ante los heridos de guerra, Lale escribió secretamente al compositor suizo Rolf Liebermann. Le pedía ayuda para escapar a Zurich. La mala fortuna y, una vez más, la eficiencia de la maquinaria policial germana, hicieron que la Gestapo interceptara la carta: Lale fue detenida. “Me dijeron que aquello sería el final de mi carrera, que me deportarían a un campo de concentración. Esa noche las alarmas antiaéreas sonaron tres veces. Pensé que lo mejor era acabar rápido con todo aquello y me tomé todos los somníferos que encontré: me desperté tres semanas más tarde, hecha polvo”, contó años más tarde la propia Andersen.

El servicio secreto británico también funcionaba, y se enteró de la detención de la estrella. Entonces, la BBC de Londres dio la noticia de que Lale había sido detenida por la Gestapo, trasladada a un campo de exterminio y asesinada allí. Goebbels aprovechó la gaffe británica y mostró nuevamente a la cantante, la obligó a exponerse y a seguir con sus presentaciones públicas, que seguían impactando a las masas. Pero la vida de Lale se había vuelto más difícil: Goebbels la obligaba a presentarse dos veces por semana en los cuarteles generales de la Gestapo, en la Niederkirchnerstrasse de Berlín.

La voz de Lale Andersen acometiendo una y otra vez con “Lili” cesó con la primera gran derrota que sufrió Alemania en el campo de batalla: el triunfo de la resistencia rusa y del Ejército Rojo en Stalingrado fue el comienzo del fin del poderío bélico alemán. Aquella derrota fue la excusa que Goebbels utilizó para extirpar la voz de Lale Andersen de las radios del Reich. Su canción no insuflaba el coraje suficiente que necesitaban las tropas del Führer. “Lili Marleen” dejó de hablar en alemán.

Para entonces, se escuchaba en más de 20 idiomas, también en los frentes donde combatían los alemanes. De esa manera las tropas germanas siguieron soñando con esa muchacha, que esperaba bajo el farol, frente al cuartel.

La vida íntima de Lili Marlene (1980), de Rainer Werner Fassbinder basada en la autobiografía de Lale Andersen, se da el domingo 26 a las 23.05 y el lunes 27 a las 6.00 por Europa Europa.
Juan José Oyarzún, sucedió a Jorge Carvajal como Gran Maestro de la Masonería, dicen, en la gran casona de Marcoleta 659 con el apoyo de los jóvenes que, entusiasmados querían volver a estudiar y que una persona con capacidad los guiara.
Tiene 77 años y no los representa.
De respuestas cortas y provocativas, mucha ironía y capacidad de trabajo, el hombre fuerte de los masones chilenos no tiene pelos en la lengua para contestar sobre todo e incluso provocar a la que llama su competencia: la Iglesia Católica.
Trabajó 42 años en la distribución de electricidad, hoy es partidario de estudiar otras energías limpias, como la eólica y la nuclear, pero está preocupado de la crisis de valores y de la Prensa.
Dice que, cuando se mira al espejo, tras 48 años en la masonería sigue viendo a "un niño asustado ante el enigma del universo. No hemos encontrado la respuesta, pero la seguimos buscando", reflexiona. Fue esa búsqueda, sin duda, la que lo llevó al puesto en que está hoy y donde permanecerá hasta el 2010 cuando asuma su sucesor. "A él le tocará una fiesta muy grande, enfrentar un mundo más duro que el actual, muy agresivo", profetiza.


¿Qué busca un masón?
El sentido de la existencia. Las preguntas clásicas son de dónde venimos, qué somos y a dónde vamos. Por lo general, los masones de hoy agregamos una cuarta pregunta (vamos a alguna parte).

¿Y qué cree…vamos a alguna parte?
No lo sé. Un colega suyo dijo alguna vez: la única y exclusiva razón de la moral individual es que uno sabe que algún día morirá, pero no sabe lo que hay después.

¿Si no sabemos, tenemos que concentrarnos en lo que hacemos acá?
Claro. Eso se llama ser citeriorista, porque las iglesias se preocupan de lo ulterior, el más allá de la muerte. Los masones somos citerioristas. Nos preocupa la realidad, el acá.

Pero eso es menos vendedor, es más fácil ofrecer algo que no existe.
Por supuesto. Pero quién tiene interés en vender.

Pero, la masonería tiene interés en crecer.
Tal vez. Nos interesa crecer porque no somos egoístas, y para postular a ser masón hay que ser solidario. Pero da no sé qué compartir también las angustias existenciales.

¿Ha crecido la masonería realmente?
Sí. Las cifras dicen poco, pero puedo decir que yo ingresé hace 48 años, y pregunté cuántas logias hay. En 1959 había 108 logias. Hace poco tuve el agrado de instalar la número 208, en Concepción. Aumentar en cien logias en 48 años, es crecer.

¿Y las logias tienen un mínimo de integrantes?
Desde luego. Pero por lo general es al revés, porque cuando pasan de cien, se comienza a presionar para que se dividan, porque en una logia de más de cien hombres comienza a diluirse el vínculo de fraternidad. Entonces se estimula para que se forme una segunda logia.

¿Cuántas logias se han formado este año?
En 2007 llevamos como cinco. Están en lo que llamamos instancia de constitución, están un año en marcha blanca para ver si funcionan bien. Después de eso, le damos una carta patente.

¿Qué hace una logia?
Fundamentalmente estudiar. El propósito de cada una es buscar afuera, profano, fuera del templo, a hombres potencialmente perfectibles. Perfectos no, porque no los hay, y de haberlos deben ser insoportables, con el fin de invitarlos a trabajar con nosotros. Los ingresamos con una ceremonia de iniciación, y después tratamos de convertirlos en masones. No siempre resulta, siempre es difícil.

¿Dónde se aplican esos conocimientos?
En primer lugar al interior. El hombre trata de perfeccionarse, de ser mejor él. Después se trata de proyectar esa purificación hacia el entorno, su familia, su trabajo, su grupo social, su partido político, su compañía de bomberos, en fin, en lugares donde actúa.

Le faltó decir el partido radical…
No. Porque resulta que en el seno de las logias está prohibido, por norma, las discusiones sobre política contingente o religión. Eso es algo que no han podido entender algunas personas que se preguntan cómo hemos podido sobrevivir durante la dictadura. Y la respuesta es sencilla: nos hemos dedicado a hacer lo que hemos hecho siempre, educar hombres y tratar de iniciarlos.

¿No se hablaba de política?
No. Somos una república independiente con una constitución propia, una administración de justicia propia, y hasta un dialecto propio, el lenguaje tripuntuado.

Eso permitió que coexistieran Pinochet y Salvador Allende.
Exactamente. Salvador Allende fue masón durante muchos años. Pinochet trató de serlo, pero no alcanzó a llegar. Estuvo solamente dos años.

¿Qué le pasó?
Se retiró por una decisión personal. A la masonería uno ingresa por una iniciación y se va cuando uno quiere. A veces se va sin querer…

En ese caso ¿opera un tribunal masónico?
No. Cada logia está presidida por una oficialidad, que son trece. Ellos administran la logia y toman determinaciones de acuerdo a un informe de secretaría. Cuando un hombre es ausentado mucho, se llama a su patrocinador, a quien lo integró, y se le pide que interceda, y si hizo algo indebido, hasta luego.

¿Qué es delito para un masón?
Faltar a la palabra empeñada o cometer algún acto privado o público que constituya un desprestigio para la orden, o un daño para terceros. Algo muy importante en la justicia masónica es que rige tanto para los hombres que están activos dentro de la institución como para los que están fuera de ella.
Es decir, si alguien se fue igual puede ser castigado.

¿Cuáles son los castigos?
Son solamente morales. Además en un boletín se publican las sanciones, por lo que todos en la institución se enteran. Se dan a conocer mensualmente todo el movimiento de postulaciones, ingresos y también salidas y sus por qué.

Si Pinochet no se hubiera ido, después de todo lo que pasó ¿hubiese sido expulsado?
No me atrevería a decirlo, porque eso es prejuzgar una situación inverosímil.

¿Hay casos en que masones se han visto vinculados en situaciones de violación de derechos humanos?
Sí. Uno es el caso de Arturo Alessandri Palma, quien prácticamente fue puesto de patitas en la calle, debido al hecho del 5 de septiembre del Seguro Obrero. El mismo Ibáñez también pasó por algunos aprietos en su primer gobierno. Pero se reivindicó en su segundo gobierno cuando derrotó el cohecho.

¿En la última etapa han vivido situaciones complicadas?
Diría que no. Desde que volvió la democracia no hemos tenido grandes problemas. De repente algún hermano se sale de madres, normalmente cuando un miembro hace noticia ingrata, inmediatamente su logia le pide la renuncia sin fecha. Lo juzgan con un tribunal propio, pero además se espera el juicio de la justicia profana. Después el acato corre o no corre.

Uno podría multiplicar por cien las logias y calcular el número de masones que hay en Chile.
Varios lo han hecho, y han llegado a la conclusión de que hay cerca de 25 mil. Son un poco menos en realidad, 20 mil y fracción. Pero lo importante es la calidad no la cantidad.

¿Cuáles son las características del hombre perfectible?
Normalmente es gente de clase media. Intelectuales, profesionales, y lo más importante, tienen un afán de superación y de trascendencia, deben ser solidarios, preocuparse por el prójimo.

Eso suena a que es más fácil pasar por el ojo de una aguja a que un rico entre a la masonería…
Somos exigentes pero no demasiado.

¿Ustedes ven que los sectores más acomodados no son solidarios?
Rara vez la fortuna golpea la puerta de las logias, pero tenemos gente de todos los niveles. Así como también los hay de todos los campos políticos y religiosos, aunque existen credos religiosos y partidos políticos que prohíben a sus miembros entrar a la masonería.

¿Cuánto de secreto o misterio mantiene la masonería?
Misterios no tenemos. Somos una institución privada, discreta y reservada. No le está permitido a uno dar el nombre de otros, a menos que se le autorice. Todavía hay grupos cavernarios, por decirlo de algún modo, que viven sospechando y persiguiendo a los masones.

¿Quiénes son?
Todas las dictaduras, tanto las del espíritu como las de la materia. En este momento la masonería está siendo barrida en el oriente por el Islam. En Chile las cosas han cambiado y nos han permitido pasar del secreto a la discreción.

¿Y en las instituciones, las fuerzas armadas, colegios profesionales, sindicatos, ser masón es una ventaja o desventaja?
Normalmente, el hombre trata de no revelar su condición porque se crean anticuerpos. El ser humano es desconfiado por naturaleza, y todo lo que sea secreto lo encuentra pernicioso o proclive a algo malo.

Pero el hecho de que en el último tiempo los masones hayan ocupado cargos de importancia, en comisiones presidenciales, también les ha permitido mostrarse abiertos a la sociedad.
No me va a creer, pero la orden masónica jamás trabaja en forma corporativa, siempre a través de sus miembros y el secreto que tiene la masonería es que trata de enseñar no a través de lecciones, sermones o clases magistrales, sino con el ejemplo. Cuando nuestras personas se convierten en líderes naturales de su grupo, significa que están realizados porque da el ejemplo de liderazgo y de virtud.

¿Y él sigue en su logia o se abre hacia el trabajo de la comunidad?
Ambas cosas son coexistentes.

Si bien no es corporativa, que pasa con la persona que llega al liderazgo ¿es llamada al orden cuando se sale de los postulados masónicos?
Hay dos masonerías. La simbólica, que es la corriente y tiene tres grados, aprendiz, compañero y maestro. Y también están los cursos de postgrado, lo que llamamos la masonería filosófica. Esa llega hasta el grado 33, y que son estímulos para el esfuerzo y para ascender en la escala. Todo esto es una superación intelectual y espiritual.

¿Qué piensa la masonería de lo que actualmente estamos viviendo?
En este momento estamos preocupados por la evidente crisis de valores. Se expresa en la prensa, porque es el pregón de lo que está pasando. Hay una falta de respeto con la vida humana, con la vida del prójimo, lo que significa una vuelta a la barbarie. La cultura está siendo atropellada todos los días. Creo que hasta Dios temblaría si supiera leer. Eso nos tiene preocupado, y pensamos trabajar firmemente en un retorno al espiritualismo. La masonería es humanista, para ella el hombre es su razón de ser y vemos que el hombre se está deshumanizando.

¿Esta crisis tiene que ver con la falta de equidad o el modelo económico?
Escuchaba lamentarse a un distinguido educador, que las escuelas actuales ya dejaron de ser templo del saber y son agencias comerciales. Entonces, los educadores están convertidos en gerentes o administradores comerciales y eso no puede ser. Tuvimos el privilegio de vivir con una educación y una salud gratuita, ahora todo lo que respetamos se ha convertido en negocio.

¿Cómo se avanza?
La gran herramienta es la educación. Estamos preocupados de ese tema. Se creó una comisión bastante numerosa, donde nuestra gente colaboró y esperamos que siga adelante. En un tiempo tuvimos fama de ser exportadores de educación en Sudamérica.

¿Debemos dejar de lucrar en la educación?
La propuesta masónica es buscar la equidad, el justo medio que sea beneficioso para ambas partes. No estamos contra el lucro, pero el lucro en exceso es malo.

¿Cómo se regula? ¿Con un fortalecimiento del Estado?
Hay que estudiar el cómo. Creemos en un Estado proactivo, no subsidiario ni docente. Eso quedó atrás. El Estado tiene que intervenir dejando libre el juego de ideas y modalidades.

¿Cuál es el modelo?
Para nosotros el modelo de Finlandia es un paradigma, aunque la idiosincrasia es diferente. Tenemos gente de la orden allá pero ellos son mucho más místicos.

¿Cómo ven a la iglesia católica?
Vemos que está luchando por recuperar la capacidad que tiene, porque se ha enfrentado con un enemigo terrible, que es el materialismo, que le está robando, y a nosotros también, lo más caro: la juventud. No me extrañaría que en el futuro lucháramos codo a codo para recuperar al hombre.

¿Hay conversaciones entre los masones y la iglesia católica?
Todo el tiempo, pero en forma no oficial, porque nosotros no actuamos como corporación.

En los temas valóricos, ¿mantienen una posición liberal?
Sí. Este gobierno ha facilitado bastante las cosas. Ha dado batallas fuertes con temas como el aborto, la píldora del día después, el divorcio, etc. Pero queda mucho por hacer, porque la dificultad no son las leyes sino la mentalidad de la gente que debe cumplirlas. Respetamos la individualidad, siempre y cuando no atropelle a los demás.

Entonces, los masones son los más liberales de la sociedad.
Diría que sí, en un sentido espiritual e intelectual.

¿Y en lo económico?
Hay de todo.

¿Usted?
Yo soy pensionado. Vivo de una pensión y de propiedades que me ayudan a administrar mis hijos.

¿Por qué usted es la cabeza de la masonería en Chile?
Fue un proceso lento de decantación. Mi trabajo en la empresa nacional de electricidad me llevó a conocer a mucha gente y a fundar varias logias. Eso me hizo conocido, y cuando hubo elecciones hace nueve años, salió elegido un gran amigo que me pidió que integrara su equipo, algo así como un secretario general. Me desempeñé durante ocho años, y por gravitación asumí.

¿Es el continuismo de Carvajal entonces?
Diría que no, porque tenemos diferencias en algunos temas bastante grandes.

¿Como cuáles?
Por ejemplo la actitud frente a la participación de las mujeres en la masonería. Mi antecesor es de la vieja ola, yo soy un convencido de que no podemos negarle el derecho a la mujer, considerando que son una importante cantidad de la humanidad. Pero, me gusta la idea juntos pero no revueltos. Por eso existe la masonería femenina y la masonería mixta. La primera, es considerada irregular por la confederación de grandes logias regulares de la que formamos parte, por lo que no podemos reconocerla, pero le ayudamos en todo lo que podemos.

¿Se ha producido un mayor ingreso de mujeres con su llegada?
No me atrevería a decirlo, pero creo que han aumentado bastante. Es motivo de orgullo que gracias a ellas se han creado grandes logias en los países vecinos.


¿Alguna otra diferencia con Jorge Carvajal?
El era partidario del secreto, de la reserva. Yo trato de ser más liberal, aunque no siempre me resulta.

¿Qué secretos ha permitido que se conozcan?
No son secretos, sino ser menos hermético. Yo he tratado de ser más abierto a la gente joven y los grupos irregulares, buscando la unión de los hermanos separados.

¿Cómo ha sido la relación de la masonería con Bachelet?
Excelente. Fuimos a saludarla cuando asumió y hemos apoyado todos sus proyectos, que a nuestro juicio llena con salud y alegría al pueblo.

El general Bachelet sufrió una situación bastante complicada en la masonería. Fue maltratado por su Logia. ¿La masonería ha hecho un mea culpa de esto?
La masonería no. Los masones que lo hicieron, sí. Él pertenecía a una logia en Lo Barnechea. Nosotros a esa gente no la vamos a castigar, en su consciencia se condenan. Además, todo hombre tiene derecho a equivocarse.

Pero no se le puede pedir un mea culpa a la masonería, como se ha hecho con los militares, la iglesia católica, etc.
Nosotros creemos que el perdón es propio de las almas nobles y tiene que salir de adentro.

Lo que hay que esperar, entonces, es el gesto de la logia de Lo Barnechea.
No, porque no lo va a hacer.

¿Por qué?
Porque no puede hacerlo en forma corporativa. Todo lo que hace un masón es responsabilidad de ellos. La logia coordina, une, hace estudios, da resultados, pero nunca impone. Nosotros tratamos de inducir, no de imponer.

Pero ¿cómo lo hacen para evitar errores y ser más perfectos de forma colectiva?
No lo hacemos de forma colectiva. Mucha gente no cree que no seamos una sociedad de socorros mutuos. Siempre se habla de que somos una fábrica de cuñas de empleo. Cada candidato que viene a pedir apoyo a la masonería se tiene que ir entristecido.

¿Y cómo aprenden de las experiencias?
Mediante las historias de los personajes que son involucrados. Personalizamos estos casos. Cada logia tiene la libertad para investigar cada caso, según su gusto.

¿Cuáles son las directrices fijadas para este año?
Para nosotros el año comenzó el 1 de diciembre del 2006 y termina el 1 de diciembre de este año. Para esa fecha tenemos Ética y Laicismo, lo que significa que en todas partes se hacen estudios de laicismo. Hemos organizado el instituto laico de estudios contemporáneos, lo que ha sido un excelente producto de exportación, ya que se ha creado en Ecuador, Panamá y próximamente en México. Tenemos el respaldo de estudio con Bélgica. Para el próximo año, está planteado Ética y Educación, y posteriormente Ética y Comunicaciones. Todo esto va dentro de mi período, mi gobierno simbólico, que culmina en junio de 2010.

¿Por qué gobierno simbólico?
Porque el hombre es un animal creador de símbolos y el universalismo de la masonería se debe a que usamos un lenguaje simbólico, tanto para entendernos entre nosotros como para la docencia.

¿Por qué le preocupan los medios de comunicación?
Nos preocupa reforzar el rigor de la ética para todos los que ejercen la comunicación. Actualmente la farándula está en todas partes, y la comunicación no está para eso.

¿Y cómo pretenden interferir en eso?
A través de la educación y con la ayuda de ustedes, los conductores de la comunicación.

Pero detrás de los periodistas, hay una industria de los medios de comunicación. ¿Hay masones en las direcciones de los medios de comunicación?
Sí lo hay. A propósito de eso me pasó algo curioso. Hace unos días me entrevistó en Concepción el canal de televisión de la universidad. Conversamos esto mismo, y al día siguiente el editorial del diario El Sur, está enfocada a la ética y las comunicaciones. No me mencionaba directamente, pero sí la conversación que sostuve. Entonces, poco a poco uno va dejándose caer en los medios…

¿Tiene la paciencia para esta lenta influencia?
Por supuesto. Es como la gota de agua que lava la roca.

¿Qué pasa con la equidad o la iglesia les ganó el quién vive en ese tema?
Lo que pasa es que ellos están preparando el terreno para una encíclica que viene atrás. Todas estas iniciativas son para preparar el campo.

¿Les preocupa que el 92 por ciento de la población chilena sea creyente o activos participantes de alguna iglesia?
Cuando comencé en la orden masónica me enseñaron que debía ser, primero, caballero, y luego, iniciado. Y ningún caballero le quitaría un chocolate a un niño. Para nosotros los creyentes son niños con chocolates, que tienen la ilusión de ultratumba y una creencia en una divinidad omnisciente y omnipotente. Respetamos su derecho y necesidad de creer en algo.

Pero, eso suena peyorativo.
Esa es mi forma de pensar, no la de la masonería. En la orden hay mucha gente creyente, católica, evangélica, etc.

En su gobierno simbólico, cuando habla ¿lo hace a título personal?
Absolutamente. Cuando necesito hacer algo oficial lo hago de manera escrita.

En Chile hay ausencia de debates, falta de ideas. ¿Pasa lo mismo en la masonería?
Sí. Especialmente lo vemos en grupos jóvenes, que quieren saber sobre la masonería, y está todo demasiado etiquetado, reservado.

Sólo el 30 por ciento de los menores de 30 años está inscrito en los registros electorales ¿qué le parece?
Es un triste indicador, y nos duele. Porque es malo para la democracia, y todo lo que sea malo para la democracia es malo para la masonería.

¿Hay jóvenes en la masonería?
Sí. La edad mínima es 18 años.

¿Tantos como había hace 30 años?
Más, muchos más. Tuvimos un período crítico de 17 años, en que nadie golpeaba las puertas de las logia.


¿Cómo calificaría la democracia chilena actual?
Creo que en este momento está en crisis, debido al desprestigio de los partidos políticos.

¿Qué le parece el debate político?
Demasiado materialista, contingente. Hay crisis de líderes, es evidente.

¿Qué tipo de encuestas manejan para evaluar cómo el chileno ve a la masonería?
Nos tienen con un mal concepto, porque se mantiene una imagen del siglo pasado de asociarnos con golpes de estados militares. Nos tildan de conspiradores.

¿Cómo pretender borrarla?
De la única forma que sabemos, con el buen ejemplo. La única salida es predicar con el ejemplo.

¿Le llamó la atención que en la última comisión presidencial no lo llamaran?
No, para nada.

Pero habían estado en casi todas. Carvajal tenía un asiento reservado.
Él es educador, yo soy un empresario jubilado en el sector de la electricidad.

¿Y el tema energético interesa dentro de la masonería?
Tenemos gente preocupada de eso. Hace poco dictamos una charla con gente de muy buena calidad sobre ese tema. Nuestros hombres están en todas partes, en todos los campos. Quizás en lo único que no estamos es en la pedofília, como sí lo está nuestra competencia.

Eso va a caer muy mal en la competencia.
Eso es algo inexplicable. Todos han visto las cifras de las indemnizaciones. Esto no debiera ser así. Cuando oigo decir que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, me da pena por Dios.

¿Qué otros temas importan hoy?
La falta de solidaridad, que en el fondo deriva de la inequidad. Me angustia saber de gente que sufre accidentes y nadie es capaz de ayudarla. Eso es un mal indicador.

¿Es falso que somos un pueblo solidario?
Claro.

¿Qué nos pasó o nunca lo fuimos?
Sí lo fuimos. Sobre todo en ciudades pequeñas. Algo nos fue cambiando.

¿El modelo económico?
Creo que la visión de eso. El hombre vivía tranquilo en el campo, y de repente escuchó la existencia de un mundo donde todo era regalado y más brillante. Se despobló el campo, las ciudades no dan abasto y las cárceles tampoco.

Cuando escucha el superávit estructural, la chequera que maneja Andrés Velasco, las inversiones en el exterior, ¿qué le provoca?
Desesperación, porque si tenemos tantas ventajas por qué no sabemos aprovecharlas.

¿Por qué cree que no las aprovechamos?
Por qué la educación no vuelve a ser gratuita, por qué la salud no atiende adecuadamente. Porque hay algo que no está funcionando. Pero, hay que buscar la solución.

¿Cómo ser proactivo?
Después de mi, vendrá otro. A él le tocará una fiesta muy grande, enfrentar un mundo más duro que el actual, muy agresivo.

¿Cómo se hace para esforzarse y seguir estudiando sin caer en el problema de la inmediatez?
Ya nos pasó una vez. Napoleón Bonaparte utilizó la masonería con ese fin, y fue una lección muy dura. Es algo que a todos se les enseña, incluso a los del campo político.

¿Y aprenden?
Por sus obras les conoceréis (levanta los brazos).






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